viernes, 10 de abril de 2009

Trabajar la jara es un dilema; hace daño, pero da de comer a artesanos

Por: Roberto C. López, Domingo, 18 de Enero de 2009
Los habitantes de Santa Clara se mantienen de la fabricación de muebles
Dolores Hidalgo
EMPRESA FAMILIAR
La elaboración de muebles con la jara es casi siempre un negocio familiar en el que los niños y las mujeres participan en Santa Clara, comunidad de Dolores Hidalgo.
En la comunidad Santa Clara se trabaja la jara, material que se usa en la fabricación de muebles y canastas; actividad que da sustento a casi todas las familias. El problema es que la quema de este material, sobre todo con plásticos y llantas, produce contaminación prácticamente a toda hora del día.
En la presidencia municipal saben del problema pero se escudan al afirmar que la gente que se dedica a esa actividad, no quiere dejar de hacerlo.
La jara o estepa es una planta que crece cerca de los ríos y ayuda a la recuperación de los suelos degradados. Cocida y pelada se usa en la fabricación de muebles.
En Santa Clara, una de las comunidades más marginadas del municipio, trabajan y venden la jara desde hace varios años; algunos la venden en la misma comunidad o la transportan hasta Tequisquiapan, Querétaro o San Joaquín, Hidalgo.
El proceso es buscar la jara, cortarla, quitarle el exceso de ramas, cocerla y posteriormente pelarla y que quede lista como insumo para fabricar diferentes productos.
El problema es que para quemarla, los jareros usan, además de leña, llantas, plásticos y cualquier materia inflamable sin importar el daño ecológico.
La situación empeora porque en la comunidad unas 40 familias se dedican a lo mismo y muchas veces queman la jara al mismo tiempo, lo que produce concentraciones de dióxido de carbono que pudieran resultar peligrosas.
La comunidad está ubicada en una pendiente y su terreno accidentado no permite que el aire se lleve el humo, sino que por el contrario, se asienta en las partes bajas, justo donde se encuentran las viviendas y las escuelas.
QUE SEA CONTROLADO
El subdelegado de la comunidad de Santa Clara, Antonio Méndez, dijo que las concentraciones de humo producto de la quema de la jara mantienen enfermos a muchos habitantes de la comunidad, sobre todo, dijo, a niños y ancianos.
Antonio Méndez dijo que aunque existe un acuerdo verbal entre los jareros y la comunidad para que no quemen a horas de escuela, muchos lo siguen haciendo.
"Incluso frente a la escuela hay una familia completa que quema jara y todo ese humo, no se va, como que se baja y los más afectados son los niños. Siempre están enfermos de la tos o de la garganta".
CONTAMINA
La jara se envuelve y se coce para poder quitarle la piel.Dijo que lo mejor es que quemaran de manera controlada, porque luego todos lo hacen al mismo tiempo y aquí se queda todo el humo.
NO QUIEREN PARTICIPAR
El coordinador de Protección al Ambiente del municipio, Luciano Armas dijo que el problema de la quema de jara existe desde hace muchos años.
Nosotros nos hemos acercado, pero nos dicen que esa es su forma de ingresos, que de eso se mantienen y que lo van a seguir haciendo mientras no tengan otra opción.
Luciano Armas dijo que el municipio ha intentado llevarles otras opciones, como quemar con gas o con hornos ecológicos, "pero no los aceptan; es un problema similar al que tenemos con los ladrilleros, que siguen quemando llantas, si fuera solamente leña, no habría tanto problema, pero no entienden".
NO TENEMOS OTRA OPCIÓN
El señor Miguel Rodríguez quien inició con el negocio de la jara, dijo saber que algunas personas de la comunidad se quejan de la quema, "pero no tenemos otra opción; yo ya traté con el gas y no me funcionó, el petróleo tampoco, lo único que funciona es la leña; yo no quemo con llantas, sólo se la pongo a la lumbre para que arda más rápido".
El hombre, quien dijo tener trabajando la jara desde 1960, dijo que su esposa e hijos se dedican a lo mismo, "es lo que sabemos hacer y si nos quieren venir a quitar o a prohibirnos, pues que nos mantengan o nos den otro trabajo, porque de esto vivimos".
Don Miguel dijo estar conciente que el humo de la quema les hace daño, "pero qué más hacemos; sí me preocupan mis nietos, pero mal que bien ya están acostumbrados".
Aseguró que su trabajo apenas alcanza para mantener a su familia, "es un trabajo pesado, es el único que sabemos hacer y no es justo que nos lo quieran quitar".
NO ES EL ÚNICO, ES EL FÁCIL
Los profesores de la telesecundaria de la comunidad, Martín Hurtado Medina y Silvia Avilés dijeron que son pocos los que respetan el acuerdo de no quemar en horario de clases, "pero de todos modos, a las 8 de la mañana que entramos a clases ya hay humo y a veces, cuando salimos a la clase de educación física, no podemos ni respirar", dijo el maestro.

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